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Cómo hacer un buen storytelling

por | Nov 6, 2018 | STORYTELLING

GUÍA

6 NOVIEMBRE, 2018

CONTENIDOS

Cómo hacer un buen storytelling en marketing

Procesos de creación de marca

Storytelling y publicidad

Diferencia entre storytelling e historias

Cómo hacer un buen storytelling en la era digital ¿por dónde empezamos?

Cómo contar una historia

Cómo hacer un buen storytelling es una cuestión que preocupa a muchos profesionales del marketing. Antes, es importante que definamos en qué consiste este escurridizo término de marketing online.

El arte de contar historias, historias sobre tu marca, cómo contar a tus seguidores la historia de marca… ¿cuáles de estas definiciones son correctas y qué es exactamente esta palabra de moda?

En la siguiente de las guías de Syndicali queremos abrazar el tema con pasión y abordarlo desde todos sus ángulos para dejar claro de una vez qué es el storytelling, qué puede hacer por tu marca y cómo se crea un discurso de este tipo.

No digas que no te hemos advertido, este artículo guía pretende ser la biblia del storytelling, con claras definiciones y muchos ejemplos que te ayudarán a crear tu propio discurso de marca.

¡Empezamos!

Cómo hacer un buen storytelling en marketing

Empecemos por lo más básico, definiendo qué es storytelling.

A pesar de ser un concepto muy antiguo, parece haberse puesto de moda en los últimos años, dando lugar a todo tipo de confusiones y conceptos alternativos que nada tienen que ver con el original.

Habrás escuchado que storytelling es el arte de contar historias, dando a entender que si lo haces de la forma adecuada, la historia puede abrir las carteras de los consumidores y hacerte millonario en pocos meses.

La realidad, lamentablemente, es algo distinta.

El storytelling es una técnica que permite crear un discurso de comunicación con el que conectar con tus potenciales consumidores

¿Dónde encaja este discurso de comunicación dentro del marketing de una empresa?

Bien, ahí es donde está el quid de la cuestión. El storytelling o discurso de comunicación no es una acción, ni una campaña. El storytelling forma parte del proceso de creación de marca, que puede tener presencia online o no.

Procesos de creación de marca

Aclarado este importante punto, te estarás preguntando por qué muchos profesionales venden el storytelling como si fuera una nueva e innovadora técnica digital.

No lo sabemos, lo que sí sabemos es que el storytelling forma parte del proceso de creación de marca o branding.

Pero no vayamos tan rápido. Comencemos por un repaso rápido por la historia de estos procesos para que te puedas hacer una idea más precisa de cómo crear una buena narración que ayude a promocionar tu empresa.

Breve historia del branding

Aunque parece un invento reciente, la creación de las marcas es algo muy antiguo. Los artesanos cerámicos de China, India, Grecia, Roma y Mesopotamia utilizaban marcas para identificar los materiales, los autores y el origen de sus creaciones.

Algunas de estas marcas se han encontrado en piezas cerámicas chinas con más de 5.000 años de antigüedad. En la antigua Roma, también se utilizaban estas marcas y hoy en día, los arqueólogos han llegado a identificar hasta 1.000 marcas diferentes pertenecientes a otros tantos artesanos cerámicos.

Encontramos ejemplos similares de marcas que ayudan a identificar a los fabricantes de productos en Egipto (para garantizar que cobraban su trabajo, los canteros marcaban los bloques de piedra) y en la época medieval (papel y lienzos) hasta que los pintores comenzaron a firmar sus cuadros en el Renacimiento.

Unos siglos más tarde nace un tipo de marca diferente, la marca masiva o industrial, que pretendía resolver un nuevo desafío empresarial.

Los consumidores estaban acostumbrados a comprar productos locales de comerciantes locales. Los productos genéricos creados en masa no tenían el mismo atractivo. Así que las fábricas tomaron prestada una táctica de los enólogos y comenzaron a colocar logotipos en los barriles utilizados para transportar sus productos.

Con el tiempo, comenzaron a marcar productos individuales, dando origen a marcas tan populares como la sopa Campbell´s, Coca-Cola o Juicy Fruit.

A finales del siglo XIX, las empresas habían invertido tanto en las diferentes marcas que necesitaban una forma de proteger esas inversiones de los competidores.

En 1875, lo consiguieron con la aprobación en Estados Unidos de la Ley de Registro de Marcas. A esta ley le siguieron otras muchas en todos los países industrializados con el mismo propósito: proteger las inversiones de los dueños de negocios en sus marcas.

Desde ese momento, la marca era mucho más que los productos que la empresa comercializaba, era un bien con valor propio. Este nuevo concepto lo cambió todo.

El nacimiento de las marcas corporativas

¿Sabes quién fue el hombre que lo cambió todo? Se llamaba J. Walter Thompson y su agencia fue la primera que creó un departamento creativo tal y como lo conocemos hoy en día.

¿Por qué triunfó este brillante publicista? Porque con la llegada de nuevas empresas a la carrera comercial y la generación de productos en masa, la calidad no era suficiente para distinguir unos productos de otros. Se necesitaban marcas, no empresas.

¡Ojo! No sé si has leído bien, pero lo volvemos a repetir. Las marcas surgen en el contexto de muchas nuevas empresas intentando pujar por un sitio en el mercado con productos muy similares desde el punto de vista de la calidad.

La llegada de nuevas marcas trae consigo slogans, mascotas y jingles en radio con el objeto de promocionarse a sí mismas, no únicamente sus productos.

En 1941, Bulova, la marca de relojes, lanza su primer anuncio de televisión y llega a 4.000 hogares. El anuncio que puedes ver debajo de estas líneas, de 1951, generó unos ingresos superiores a sus campañas en la radio y las revistas juntas.

Comienza la época Mad Men o la Era Dorada de la Publicidad.


Es precisamente en los años 50 cuando empresas como Procter & Gamble, General Foods y Unilever crean el concepto de gestión de marca, lo que hoy en día llamamos marketing.

De repente, la marca no solo consistía en poner un logotipo en un producto.

Se trataba de darle a la empresa una personalidad estratégica y ponerle una cara humana. Si los primeros anuncios mostraban el producto o quién los utilizaba, con la llegada de la era gloriosa de la publicidad, las marcas comienzan a contar historias.

Storytelling y publicidad

¿Lo ves ahora más claro? Durante las siguientes décadas, los consumidores, que hasta el momento solo habían reparado en el precio o en la calidad del producto, comienzan a ser conscientes de qué están comprando y qué les hace sentir lo que compran y a quién se lo compran.

Llega 1984 y Apple cambia las reglas del juego.

Si el anuncio de P&G todavía mostraba el producto, Apple va un paso más allá y se atreve a no mostrarlo, simplemente, evoca lo que la marca hará sentir a los consumidores.

Tal y como dice el anuncio, 1984 no sería 1984.

Evidentemente, los resultados no se hicieron esperar. El anuncio, emitido durante el descanso de la Super Bowl (creado por nada más y nada menos que Ridley Scott) llegó al 46,4% de los hogares estadounidenses.

Desde la década de los 80, las marcas han atravesado crisis de todo tipo. Algunas, han perdido la confianza de los consumidores. Otras, se han sabido mantener en pie de forma admirable.

Hoy en día, la competencia es más dura que nunca, ya que la calidad, como a principios del siglo pasado, no es un valor diferencial. Pocas marcas pueden decir que sus productos son los mejores del mercado.

Te estarás preguntando qué pasa con las marcas blancas. No invierten en branding y ofrecen una calidad a veces similar a la de otras muy asentadas en el mercado y con grandes presupuestos.

¿No tener marca es una marca en sí misma? Efectivamente, has dado en el clavo. Así sucede en el sector de los alimentos, donde supermercados como Dia o Lidl hacen de su capacidad para conseguir marcas baratas y confiables una seña de identidad. Una marca, al fin y al cabo.

En la era digital, las marcas y por lo tanto, el storytelling, son más importantes que nunca. Internet, que lo ha democratizado todo, ha puesto a grandes titanes y a pequeños jugadores al mismo nivel.

Diferencia entre storytelling e historias

Esperamos que, a estas alturas de artículo, tengas clara la diferencia entre escribir historias online y el storytelling.

¿No? Ahí van unos cuantos ejemplos para que puedas ver la diferencia.

El storytelling de la marca es siempre el mismo, aunque se materialice en diferentes historias que transmitan la misma idea.

Presta atención a estos tres vídeos que vas a ver a continuación (merece la pena que los veas, te emocionarás).

Todos los vídeos de la marca de bienes de consumo P&G tienen el mismo potente storytelling “Thank you Mom“. P&G, que no es una empresa pequeña precisamente, ni que haga las cosas a la ligera, se apropia en este caso de toda una enorme categoría: las madres.

¿Qué es una madre?

A grandes rasgos y desgracias a parte, las madres son sacrificadas, pacientes, buenas con sus hijos, se olvidan de sí mismas y se esfuerzan cada día por darles lo mejor a sus retoños.

Todo un mundo de sensaciones y emociones de las que se pueden extraer muchas historias que contar.

El vídeo que acabas de ver resalta un aspecto concreto de la maternidad. Es duro, pero es el mejor trabajo del mundo. ¿Sigue presente el storytelling de la marca? Sí, ahí sigue, aunque la historia que nos cuenta la marca está centrada en un aspecto concreto, el esfuerzo que supone ser madres.

La segunda de las historias interesantes que nos plantea P&G sigue manteniendo el mismo storytelling, pero esta vez centrado en otro aspecto de la maternidad: a veces, nuestras madres permiten que nos caigamos y que nos hagamos daño para hacernos más fuertes.

Como puedes comprobar, el storytelling sigue totalmente intacto, pero esta vez la historia va por otros derroteros.

La tercera de las historias de la marca se centra en un nuevo ángulo de la maternidad: para lograr hijos fuertes, hace falta madres fuertes, sin miedo, que sepan enfrentarse a los retos de cada día.

Nueva historia pero mismo storytelling, la maternidad y sus virtudes como paraguas bajo el que se comunican los valores de la marca: valentía, fuerza, sacrificio.

Cómo hacer un buen storytelling en la era digital ¿por dónde empezamos?

Si, como hemos comentado, el storytelling es un discurso de comunicación que se crea cuando se construye la marca, ¿se puede hablar de storytelling en el mundo digital? ¿Puedo crear un discurso de comunicación sin tener una marca claramente definida?

Lo ideal es que primero te pares a reflexionar sobre tu marca.

Aunque no es un proceso formal y rígido como una tabla, los procesos de construcción de marca pasan por varias fases hasta llegar a la parte en la que se define el storytelling de la empresa.

Solo cuando has pasado por todas esas fases, que pasaremos a enumerar de forma breve, puedes plantearte cómo crear historias que transmitan el storytelling de tu marca.

Análisis de la competencia

El storytelling digital, como cualquier otro aspecto del marketing, debe mirar a la competencia para saber qué está haciendo. Ten en cuenta que en esto de la promoción de productos y servicios no solo importa lo original que creas ser, es que además, debes tener un par de ojos siempre centrados en lo que hacen los demás, no vaya a ser que esa genial idea se le haya ocurrido antes a otro.

¿Cómo estudiar el storytelling de tu competencia?

No siempre es tan fácil adivinar cómo hacerlo bien como en el caso de P&G, a veces, el discurso de comunicación que se esconde detrás de toda la promoción de una marca es más escurridizo.

Incluso marcas del mismo sector, dedicadas a promocionar los mismos servicios, pueden tener dos discursos completamente diferentes.

Es el caso de The North Face, Patagonia y Quicksilver. Todas ellas venden ropa para actividades al aire libre y tienen  diferentes discursos de comunicación.

The North Face se dirige a un público joven, con ganas de aventura y adrenalina. En la montaña o en la ciudad, su espíritu se basa en dejarse guiar por la curiosidad y la exploración como forma de conocer el mundo.

Patagonia, por el contrario, y a pesar de vender productos muy similares, se dirige a un público mucho más maduro y de mayor edad. Lógicamente, no usan la baza de la adrenalina y la aventura, sino la de la paz y el contacto con la naturaleza.

Identidad de marca

La identidad de la marca es la personalidad con la que hacemos que sea atractiva e identificable de cara a los consumidores, la base de un buen storytelling. Esta identidad se crea identificando la cualidad que la diferenciará de la competencia y creando un storytelling con el que los clientes se puedan identificar.

Responde a la pregunta ¿quién eres? y consta de dos partes: la personalidad de la marca y la imagen de marca.

La primera la conforman el conjunto de valores que ha seleccionado la marca como representantes de sí misma.

La imagen de marca es el conjunto de impactos que reciben los consumidores cuando entran en contacto con ella en cualquiera de los contextos posibles (offline, online, en las oficinas, a través de contactos corporativos, etc.)

Para delimitar la personalidad de marca primero se deben establecer la misión y los atributos principales.

La misión de la marca puede ser solucionar un problema existente, facilitar una tarea tediosa para el público objetivo o algo mucho más ambicioso, como transformar la forma en la que se comunican las personas a través de la tecnología (una misión que bien podría firmar Facebook, por ejemplo).

En lo que se refiere a los atributos de la marca, te toca pensar en los valores de tu empresa.

Nuestra recomendación es que no caigas en lo mismo que dice el resto de las empresas de todos los sectores: calidad, innovación, atención al detalle.

Tienes que tener cuidado con cuáles son tus valores pero, sobre todo, en cómo los comunicas. Quizás en el abordaje de los valores de siempre encuentres la clave que te diferencie de la competencia.

Personalidad de marca y arquetipos

Antes de plantearnos qué historias escribir para tu marca y una vez que has definido cómo es, debes darle forma.

Sí, has leído bien. Toda historia tiene un protagonista, un personaje que vive, siente y padece los mismos problemas que tu producto o servicio resuelve.

¿Cómo encontrar al héroe de las historias que contar?

¡Con los arquetipos de marca!

Si no sabes lo que es un arquetipo, presta atención.

Aunque el concepto se remonta a Platón, fue el psicólogo alemán Karl Jung el que rescató los perfiles de personas para aplicarlos al campo de la psicología clínica.

Jung eligió 12 arquetipos que representan los 12 tipos de personalidades que puedes encontrar en el ser humano.

Estos arquetipos o representaciones psicológicas de personalidades están basados en la identidad, los miedos, las aspiraciones, los anhelos y los deseos de cada uno de nosotros.

Evidentemente, cada persona no encaja en un único arquetipo. Sin embargo, es bueno que a la hora de elegir un arquetipo para tu marca elijas solo uno.

¿Por qué? Porque a tu público objetivo le resultará más fácil identificarse con él que si lo mezclas con otros.

Ejemplo de arquetipo de marca, Harley Davidson

Aunque en este artículo, que esperamos se convierta en la biblia del storytelling por muchos años, no tenemos tiempo de ver los 12 arquetipos uno a uno, sí queremos mostrarte cómo se aplican a una marca.

Hemos tomado uno de los más extremos, el del Forajido.

Cómo hacer un buen storytelling en marketing, Syndicali

El Forajido apela al lado salvaje que todos llevamos dentro, aunque a algunos les resulte más fácil sacarlo que a otros.

Es rebelde, no sigue las normas sociales y quiere reconstruir el mundo según sus propias normas.

Es inconformista, no se contenta con seguir al rebaño y, con frecuencia, se encuentra en los márgenes de la sociedad.

Aunque todas estas características te puedan parecer muy extremas, hay muchas marcas que utilizan el arquetipo del Forajido en su comunicación. Incluso hay personas de carne y hueso que encarnan estos valores, como James Dean en su momento o Marlon Brandon en la famosa película “Un tranvía llamado deseo”.

En el vídeo que puedes ver debajo de estas líneas puedes comprobar cómo este arquetipo no está reñido en absoluto con la vida en sociedad.

El arquetipo del Forajido también va a trabajar y se gana la vida como todos los mortales. Otra cosa es que los fines de semana se suelte la melena y recorra las carreteras a lomos de una Harley para sentir la libertad que tanto anhela.

Posicionamiento de marca

Para terminar de crear el storytelling de una marca, debemos atender al posicionamiento de la misma en el mercado.

En los procesos de branding se dedican muchos recursos, tiempo y energía a discutir el lugar que ocupa la marca en la mente de los consumidores.

Este lugar, evidentemente, está copado por otras muchas marcas que luchan por hacerse con todo el cerebro de los consumidores.

Por eso, para lograr un posicionamiento fuerte, la marca debe buscar un atributo que la identifique sin lugar a dudas.

¿Cómo se logra esto? Buscando nichos de posicionamiento o territorios de contenido por explorar.

Si recuerdas el ejemplo de las historias de P&G, su territorio de contenido eran las madres y todos los valores que transmiten de sacrificio, entrega y dedicación.

No son los primeros que se han aventurado a conquistar ese territorio, pero sí han sabido conectar muy bien con el público objetivo, ¿las madres? ¡No! Los hijos, evidentemente. Todos tenemos una madre. Buena, mala, mejor o peor, pero todos tenemos una conexión muy especial con ella. En la gran mayoría de los casos, nuestra madre ha sido la encargada de cuidarnos y guiarnos a lo largo de los misterios de la vida y, con suerte, hemos desarrollado una relación que no se puede comparar con ninguna otra de las que se dan a lo largo de la vida de una persona.

Posicionamiento general

Dentro del posicionamiento de marca encontramos el general y el acotado. El general enmarca aquella categoría de productos o servicios que comparten una serie de atributos y características comunes inmanentes a su concepto, como por ejemplo los vuelos baratos o los bienes de lujo.

Posicionamiento acotado

El acotado es el posicionamiento de marca específico atribuible a cada una de ellas. A menudo no es posible aplicar un solo atributo debido a la saturación de marcas que hemos mencionado con anterioridad.

Discurso en función del embudo de ventas

Por último, para terminar de definir nuestro storytelling, nos queda seleccionar el tipo de discurso que se ajuste a las necesidades del embudo de ventas.

Inciso breve: el embudo de ventas es el camino que recorre el cliente desde que se plantea una necesidad hasta que realiza la compra.

No todos los embudos de ventas son igual de largos ni complicados, porque no es lo mismo comprar una casa que un chicle. Además, hay compras impulsivas, que tienen un embudo de ventas muy corto y otras mucho más racionales, como las que se dan en el sector B2B.

Imagina que eres el responsable de ventas de una multinacional en busca de un proveedor de material de oficina. ¿Realizarías una compra impulsiva o irracional? Como que no, ¿verdad?

Para seleccionar el discurso en función del embudo de ventas se utilizan los modelos de comunicación de Annette Simmons.

1/ ¿Quién soy yo?

El primero de los discursos que plantea Simmons comunica las señas de identidad de la marca y lo que la diferencia de la competencia.

Es muy típico de marcas recién llegadas al mercado, con escaso reconocimiento por parte de los consumidores o de aquellas que, a pesar de llevar mucho tiempo en el mercado, desean realizar campañas corporativas para reforzar la imagen de marca que ocupan en la mente de los consumidores.

2/ ¿Para qué estoy aquí?

Las ONGs suelen utilizar este discurso con mucha frecuencia, ya que se trata de una comunicación clara, transparente, que pretende que la audiencia no desconfíe del mensaje que la marca pone en marcha.

También es útil para aquellos sectores que no gozan de muy buena reputación, como pueden ser los bancos o los partidos políticos.

3/ Relato visionario

Es, probablemente, el discurso más potente, porque comparte una visión de futuro con los consumidores. Empresas como Apple lo han utilizado desde sus comienzos, hasta tal punto que los consumidores han llegado a sentir el sinónimo de la marca con el futuro de la innovación tecnológica.

Es típico también de las empresas tecnológicas como Google, de las redes sociales o de aquellas que basan su modelo de negocio en algo complejo, puntero y que revoluciona de alguna manera el sector en el que desarrollan su actividad.

4/ Relato educativo

Imagina que tu producto es complejo y que necesita ser explicado para que los consumidores entiendan su esencia y cómo puede facilitarles la vida. El relato educativo busca la atención proyectiva de la audiencia.

Como habrás supuesto, este relato requiere de algo de atención extra. Cuando el usuario se encuentra investigando opciones no hay grandes posibilidades de que preste atención a cómo tu producto puede solucionar sus problemas, más bien necesitas poner en marcha este tipo de relato en las fases finales del proceso de compra.

Justo lo que necesitan los consumidores para recibir un empujoncito final y pasar a la acción.

¿Cómo contar una historia?

Avanzamos poco a poco en esta guía sobre cómo hacer un buen storytelling. Hemos visto qué es y qué no es storytelling, además de dónde encaja dentro de un proceso de creación de marca. También hemos analizado numerosos ejemplos de storytelling.

¿Qué nos falta?

¡Qué es una historia y cómo contarla!

El storytelling en marketing no servirá de nada si no creamos historias interesantes que contar. Estas historias deberán estar en línea con el discurso creado, como es evidente.

Pero la historia debe estar bien “montada” o ningún storytelling del mundo podrá solucionarlo.

¿Cómo contar una historia?

Empecemos por los aspectos clave que debe tener una historia, basándonos en los miles de anuncios, perfiles de redes sociales, spots de televisión y cuñas de radio de los últimos 40 años.

1/ Simple es siempre mejor

Como sin duda sabes, las reseñas de películas y libros no van más allá de unas cuantas líneas. “Chico conoce chica”, “Negocio en apuros” o “Crimen en las afueras”.

Al igual que las reseñas de películas y libros, las historia que crees para tu marca debe ser también muy sencilla. Tan sencilla que se pueda resumir en un par de líneas como mucho.

¿Qué hace que las mejores historias sean simples y que funcionen de maravilla? Que están basadas en experiencias humanas.

Por eso siempre es bueno pararse a pensar si la historia que estás pensando es simple o tienes que dar demasiadas explicaciones. Si se da el segundo caso, vuelve hacia atrás y trata de simplificarla.

2/ Emocional, no emotiva

¡Ojo! Emocional no significa sensiblera. Emocional significa que debe contener alguna de las muchas emociones humanas: amor, odio, ira, violencia, solidaridad, alegría o tristeza.

Si te parece imposible que una historia contenga muchas emociones al mismo tiempo, piensa en tu propia vida. ¿Estás siempre triste o alegre? Lo más normal es que tus emociones fluctúen, incluso dentro de circunstancias tristes. Por ejemplo, cuando fallece un familiar, podemos estar muy tristes, pero también aliviados, nostálgicos o enfadados.

3/ Real, siempre real

¿Te has fijado que últimamente cada vez hay más películas y series basadas en hechos reales? Lo real es posible y por eso conectamos más con la realidad, porque podría pasarnos a nosotros en cualquier momento.

Si estás buscando la forma de hacer una buena narración y el fundador de tu empresa, los empleados o la organización ha pasado por circunstancias especiales, puede ser una buena idea partir de ahí para crear historias reales que conectarán mejor con la audiencia.

Si te la tienes que inventar, como en el caso que hemos visto de P&G, al menos procura que sea plausible. Es decir, aunque no sea real, podría serlo fácilmente.

4/ Escalable

Como las mejores ideas de negocio, las historias deben ser escalables, es decir, deben funcionar persona a persona o para millones de ellas.

Por ejemplo. Lo que funciona perfectamente del primer ejemplo de storytelling que hemos visto, el de P&G, es que es escalable a todas las madres del mundo.

Para demostrarte cómo los creadores de esta serie han sabido escalar este concepto, presta atención a este ejemplo.


Aunque no nos termina de convencer, porque parece demasiado forzado para que incluya a todo el abanico de madres posibles, nos demuestra que el storytelling de P&G sí puede extrapolarse a todas las madres del mundo.

5/ Muestra tu humanidad

Los éxitos son importantes a la hora de planear un storytelling. De hecho, los resultados de las empresas nos cuentan por qué debemos confiar en ellas. Sin embargo, los resultados o los éxitos, no nos muestran la conexión humana que buscamos.

No tengas miedo si la historia de los fundadores de tu empresa no es perfecta o no es tan bonita como esperas. Lo importante es la humanidad que hay detrás.

Es precisamente lo que podemos ver en la película “El Fundador”. Nos cuenta la verdadera historia de la creación de McDonalds. Si no lo sabes, el que se supone que es su fundador, Ray Kroc, en realidad robó una idea familiar a dos hermanos, los verdaderos fundadores de la gran M.


6/ Sin conflicto, no hay historia

Un buen storyteller sabe que toda historia se basa en un conflicto. Si todo es perfecto, la historia no tiene ningún interés.

Los conflictos forman parte de nuestras vidas y así deben ser las historias que cuente tu marca.

¿Cómo debe ser ese conflicto? Ni muy débil, o la reacción de los personajes parecerá exagerada, ni muy tremendo, porque no parecerá real.

Y lo que es más importante. Antes y después del conflicto es necesario que haya un cambio, una transformación, una moraleja, una lección.

Llámalo como quieras, pero el usuario debe aprender algo, como “ser madre merece la pena por muy duro que sea” o “Apple va a cambiar las reglas del juego para siempre”.

Por último, no tengas miedo a crear y crear historias. No todas serán redondas o perfectas pero podrás ir practicando y mejorando a medida que encuentres historias para escribir.

Cómo hacer un buen storytelling: Tips finales

Seguro que a estas alturas ya tienes bastante claro cómo hacer un buen storytelling. A modo de resumen y, como broche final a este post, destacamos unos últimos apuntes si no solo quieres aprobar, sino que vas a por el diez. ¡Toma nota!

 

  1. Ten siempre en mente con quién quieres conectar: Lamentablemente no podemos emocionar a todo el mundo a la vez, seria una locura intentarlo, ¿o no? La mejor apuesta es pensar realmente en qué es lo que mueve a tu público y aprovecharlo.
  2. Toca la fibra… O mete el dedo en la llaga: Hay muchas formas de causar emociones en el receptor. Puede ser una preocupación o miedo, pero también el enfado, una necesidad… Eso sí, recuerda plantear siempre una solución de forma que tu marca se asocie siempre con algo positivo.
  3. Define cómo quieres que te vean y actúa en consecuencia
  4.  Planteamiento, nudo y desenlace: Esta estructura lleva utilizándose desde la Antigua Grecia, ¡una gran garantía de que funciona!

 

Cómo escribir un buen storytelling ya no parece tan difícil, ¿verdad? Esperamos que con esta biblia sobre storytelling, hayas aprendido lo más elemental y los detalles más pequeños sobre esta apasionante disciplina.