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Conversaciones en redes sociales: principios fundamentales a tener en cuenta

por | Oct 23, 2018 | CONVERSACIONES |

GUÍA

23 OCTUBRE, 2018

CONTENIDOS

¿Cómo conversar en redes sociales? Conceptos generales

Errores más comunes, buenas y malas prácticas en RRSS

¿Cómo dinamizar conversaciones y generar engagement en redes sociales?

Conclusión

La generación de conversaciones en redes sociales es, sin duda, un proceso vivo que ha ido evolucionando a medida que las propias redes han pasado de ser unas recién nacidas a ir madurando hasta llegar a una edad casi adulta.

Conversar en Social Media no es sencillo, más cuando cada vez es mayor el número de participantes en las conversaciones y el grado de utilización de las mismas es tremendamente variado.

Así, encontramos que hay personas que utilizan las redes por ocio y que no tienen un control de su uso demasiado “técnico”. En el lado opuesto, encontramos a un sinfín de empresas y profesionales que se sirven de las bondades de las redes sociales para llevar a cabo distintas estrategias que les ayuden en la consecución de sus objetivos profesionales o de marca.

Pero seamos realistas, incluso dentro de este colectivo nos enfrentamos a muchas situaciones en las que el buen uso de las redes sociales no es la premisa básica dando lugar a una especie de desconcierto en cuanto a los resultados y la idoneidad del uso de los medios sociales.

Ante este problema, y con el fin de arrojar un poco de luz, en este artículo haremos un repaso exhaustivo al tema con el fin de marcar los principios fundamentales a tener en cuenta a la hora de generar y mantener conversaciones en redes sociales.

¿Cómo conversar en redes sociales? Conceptos generales

En la actualidad, los mercados son conversaciones, esto no es algo que se nos haya ocurrido de repente a nosotros, sino que es uno de los fundamentos del Manifiesto Cluetrain que, además, asegura que es deber de las empresas encontrar el modo de participar en estas conversaciones de forma que se comuniquen directa y personalmente con los consumidores.

Ante estas afirmaciones, cae por su propio peso que las campañas de marketing digital han logrado un protagonismo absoluto frente a las campañas tradicionales que descuidaban en gran medida la comunicación tú a tú con los clientes.

Que esto sea lo que hay que hacer no significa que sea fácil de llevar a cabo o incluso que se haga, y más cuando se lleva a cabo en nombre de una marca pero quien tiene que liderar la conversación es una persona en nombre de la compañía.

Por este motivo, la relación entre el responsable de las conversaciones digitales y la compañía ha der ser extremadamente fluida, estrecha y actualizada, de forma que, en todo momento se transmita la información más adecuada y más idónea para y desde la propia empresa.

Sobra decir que al tratarse de conversaciones “escritas”, la constancia de lo que se dice trasciende fronteras tanto físicas como de tiempo, siendo aún más peligroso, si cabe, cualquier desliz que se pueda cometer y que puede “explotar” en la cara de la compañía no sólo en el momento en que se produce sino tiempo después.

Las redes sociales no se caracterizan precisamente por ser compasivas y siempre están dispuestas a recordarnos los deslices cometidos

Por todo lo expuesto, es más que manifiesta la importancia de que al frente de las conversaciones en redes sociales se encuentren profesionales de talla que dirijan la estrategia de comunicación corporativa en medios sociales de manera impecable.

Adaptar nuestras conversaciones en redes sociales de forma que transmitan emociones o actitudes tan complejas como por ejemplo la amabilidad o la preocupación, es una tarea complicada que poco a poco se ha ido consiguiendo con el uso de distintos recursos narrativos como los signos de admiración o de interrogación, o por medio de los tan actuales emojis que nos ayudan a humanizar el lenguaje empleado y a desterrar ciertos posibles problemas de mala interpretación o que dejen la puerta abierta a posibles interpretaciones erróneas.

En concreto, con los emojis podemos poner énfasis en ciertas entonaciones o podemos mostrar de forma visual algo que de forma escrita sería más complicado y menos efectivo lograr.

Una de las marcas que usa emojis en sus conversaciones con los usuarios es Ikea España.

Lo vemos claramente a continuación:

Conversaciones en redes sociales, Syndicali
De esta forma, en Ikea juegan con tratar los comentarios de sus usuarios añadiendo un toque amable, de preocupación o de humor según corresponda.

A continuación otro ejemplo que nos sirve para avalar lo anterior:

Como decíamos esta es una tendencia en alza y hasta la mismísima Vogue España se permite la licencia de incluir emojis.

¿Quién lo hubiera imaginado de una marca tan exquisitamente seria, verdad?

Por eso hay que valorar su “atrevimiento” y su saber alinear su forma de conversar con su audiencia en redes sociales sin perder un ápice de su “glamour”.

Errores más comunes, buenas y malas prácticas en RRSS

Al ser un medio tan abierto, tan activo y tan “relativamente” nuevo, el número de errores que se cometen a diario en redes sociales es muy elevado.

Como hablar de absolutamente todos los errores que se pueden cometer es algo inviable, en este artículo nos centraremos en aquellos que se cometen con más asiduidad.

Y así vamos a ver los 10 errores más comunes en redes sociales:

1/ Perfil incompleto o poco atractivo

En el top del ranking encontramos un conflicto que aunque parece inocuo dice más de nosotros de lo que pensamos y, desde luego, tiene muchos más efectos negativos de los que pensamos.

Pongámonos en situación.

¿Cuántas veces hemos llegado (por ejemplo) a un perfil de Twitter en el que la imagen de perfil es la predeterminada de esa red social y automáticamente hemos decidido no prestarle más atención?

¿O cuántas veces no hemos aceptado una invitación de contacto en LinkedIn porque el perfil carecía de extracto o de experiencia?

Tener un 100% o un porcentaje elevado de progreso en la confección de nuestros perfiles sociales muestra nuestra implicación y nuestra seriedad a la hora de informar de quiénes somos y qué ofrecemos.

En la medida en que la desidia o la falta de profesionalidad se intuyan en las tarjetas de visita que son nuestros perfiles, en esa misma medida impactaremos en ganar nuevos seguidores o no.

No sirve con ser buenos profesionales o marcas de renombre, tenemos que demostrarlo hasta en los más mínimos detalles para no dejar la puerta abierta a la más pequeña de las dudas.

2/ Gestión realizada por no profesionales

Durante mucho tiempo, la gestión de redes sociales ha sido un campo sin vallas al que han llegado a gestionarlo gentes de toda índole.

En un principio (hace unos años) era difícil encontrar profesionales bien preparados para acometer las tareas de gestión de las redes sociales y se abrió la veda a que cualquiera que supiera subir fotos a Facebook se creyera capacitado para el manejo de las mismas.

El problema era, y en muchos casos sigue siendo, una ceguera constatada y una ignorancia supina sobre lo que las redes sociales son en realidad.

¿Y qué son realmente las redes sociales?

La respuesta es sencilla, son excelentes canales de distribución de contenidos digitales.

Es más, son esas grandes plataformas en las que plasmar y difundir nuestras acciones de marketing digital.

Lo que nos lleva a pensar que tendrán que estar lideradas por verdaderos profesionales que controlen de marketing, de estrategias, de objetivos y de redes sociales en toda su extensión y con todo su alcance.

Profesionales que sepan poner en práctica en cada momento y de la mejor manera posible aquello que deberá suponer para la empresa o para el profesional el logro de sus objetivos.

Y como es lógico, para el desempeño de tales funciones no nos sirve cualquiera, sino alguien con los conocimientos y la experiencia necesarios.

Debemos transmitir la profesionalidad que va a diferenciar nuestros trabajos de aquellos proyectos llevados a cabo por gente no cualificada en redes sociales.

3/ Falta de identidad propia

En cierta línea con el punto anterior, un error bastante común es mezclar en nuestros perfiles conversaciones de todo tipo, sin orden ni concierto que trasladen a la audiencia una falta de coherencia que, desde luego, no es beneficiosa para la marca o para el profesional.

Pongámoslo en contexto, imaginemos aquellas marcas que han conseguido con sus productos crear una identidad de marca que traspasa fronteras y que con sólo verlas ya somos capaces de identificarlas al 100%.

Algunos ejemplos: Ikea, Apple o Coca Cola.

Sí, son grandes marcas. Pero eso no es en lo que nos tenemos que fijar, sino que lo que nos tiene que importar de ellas es que han sido capaces de que su identidad de marca vaya más allá que otras, bien sea por su sencillez y bajos precios, por su apuesta por la diferenciación y por enfocarse a un público elitista o por ser la marca de refrescos de cola presente en cualquier parte del mundo y que hace feliz a millones de personas en todo el planeta desde hace un montón de años.

En el tema que nos compete en este artículo, debemos aprender que en cada una de sus publicaciones en redes sociales, estas empresas transmiten esa identidad de marca propia hasta las últimas consecuencias.

Otro ejemplo de manual lo encontramos en la marca “Chipotle” que en su conocida apuesta por la calidad de sus ingredientes y por su lucha contra la comida basura, usa las redes sociales para crear publicaciones que son todo un alegato en defensa de su filosofía de empresa.

¿Qué consigue con todo esto? Pues, sin duda, reforzar su marca en línea con la identidad corporativa creada.

Veamos un ejemplo de publicación en este sentido:

Y por si fuera poco con su tuit enlazan a una publicación en su web que acaba de rematar lo anteriormente dicho.

Ejemplo de conversaciones en redes sociales de la marca Chiplote, Syndicali

4/ Gestión intermitente o inconsistente de publicaciones

Cuando se dice que publicar un trabajo en Social Media no es un maratón sino una carrera de fondo, no se puede estar más acertado.

De nada nos sirve hacer un día 3 publicaciones en Facebook con contenido propio o ajeno y luego pasarnos 15 días desaparecidos porque o bien por falta de tiempo o por falta de contenido o inclusive por falta de personal, no hemos sido capaces de atender nuestro perfil como se merece.

A esto se une el hecho de que no todas las redes requieren de la misma “intensidad”.

Así, por ejemplo en LinkedIn suele ser suficiente con un par de publicaciones por semana, hecho que no se corresponde con Twitter donde lo recomendable es que seamos más intensos.

Algo que debemos tener grabado a fuego es que si no vamos a poder atender un perfil es mejor que no lo creemos. No se trata de estar en todas las redes sociales por estar, sino en aquellas que mejor se ajusten a nuestros objetivos y que podamos atender de forma adecuada.

Como para otras muchas cosas, en este caso, “menos puede ser más”.

En este sentido: ¿queremos reforzar nuestra imagen de marca y convertirnos en top of mind dentro de nuestro sector? Entonces, quizás debamos conceder a nuestro perfil de empresa una mayor presencia en redes sociales profesionales como LinkedIn.

¿Queremos hacer mucho ruido y generar interacciones rápidas y de gran alcance? En este caso, Twitter debería ser la elegida.

¿Tenemos contenido visual de calidad que puede alcanzar a un público más joven y muy activo? Pensemos en que Instagram tendrá que ser el buque insignia.

Pero volviendo al tema, una cosa es tener claro que la frecuencia de publicaciones está directamente relacionada con cada red social y otra muy distinta que nos podamos permitir la licencia de desaparecer y dejar desatendidas nuestras publicaciones.

5/ Publicaciones inadecuadas que no generan engagement o interacciones

En este punto llamaremos la atención sobre dos premisas básicas que hemos de tener en cuenta a la hora de generar conversaciones en redes sociales.

A saber:

  • Publicar por publicar.
  • Publicar y publicar.

En la primera, se cumple el hecho de que es mejor no decir nada si lo que tenemos que decir no es relevante o adecuado para nuestra audiencia. Porque no olvidemos que esto va de ellos y no sólo de nosotros.

En la segunda, nos enfrentamos a hastiar a nuestros seguidores por no medir el número de publicaciones que generamos.

En ambos casos, hay una serie de preguntas que tenemos que saber responder:

  • ¿A qué horas son más activos nuestros seguidores?
  • ¿En qué redes sociales se mueven?
  • ¿Qué tipos de formatos prefieren?
  • ¿Son receptivos a dejar comentarios o a interactuar con juegos o encuestas?
  • ¿Necesitan contenido educativo o sólo buscan resolver problemas?
  • ¿En qué medida están relacionados con nuestro sector?
  • ¿Somos su lovemark exclusiva o también interactúan con nuestra competencia? En caso afirmativo, ¿cómo se relacionan con ellos?

Una vez que tengamos claras todas estas cuestiones, seremos capaces de ofrecer publicaciones que nos garanticen un mínimo de interacciones y, por otro lado, que nos hagamos con un compromiso o engagement por parte de nuestros seguidores tanto actuales como potenciales.

Veámoslo de forma más evidente gracias nuevamente a la marca Chipotle que en Twitter se maneja de esta forma para conseguir casi 300 retuits y cerca de 2.000 me gusta en una de sus publicaciones.

Sin duda, esta marca sabe cómo llamar a la acción a sus seguidores en Twitter, pero no sólo saben provocar interacciones en la red del pajarito azul.

Así de bien lo hacen en Instagram.

Instagram es el lugar ideal para generar conversaciones en redes sociales

¿Y qué tal empoderar a los empleados y contar sus historias reales para atraer interacciones en redes sociales más complicadas como LinkedIn?

Pensar nuestras publicaciones y crear piezas con microcontenidos meditadas y que responden a las preguntas que ya hemos visto tiene como recompensa la actividad en forma de interacciones de nuestros seguidores

Pero ojo, tal y como acabamos de ver de la mano de Chipotle, en cada red adecuaremos nuestros contenidos y nuestra forma de provocar conversaciones de la manera más idónea posible.

6/  Obsesión por las ventas

Ya lo hemos comentado brevemente antes y como pasa en los puntos anteriores, este punto cae por su propia lógica y es que, todavía son muchas las veces que no nos ponemos en la piel del usuario.

Por ejemplo acceder a una fan page de Facebook donde lo único que encontramos son publicaciones relacionadas con la marca, sus productos, los precios, las medidas, los métodos de pago, los diferentes modelos, etcétera es cuando menos desalentador.

No es muy reconfortante acceder a publicaciones que no se preocupan por ti y que lo único que tienen en mente es colocarte sus productos de la manera que sea.

Primero hay que crear un espacio, nutrir y mimar una comunidad, ganarnos la confianza, la lealtad de los seguidores y luego viene la venta. Está claro que todos los negocios necesitan dinero, pero cuando se trata de redes sociales, se necesita mucha paciencia y saber que las redes sociales no venden sino que ayudan a crear el ambiente necesario para que se formalice la venta.

Para evitar que nos vean como vendedores desesperados, deberemos llenar nuestras redes sociales con publicaciones relacionadas con los hábitos y el estilo de vida de los usuarios y lo que consumen además de nuestra marca. Deberemos mimar a nuestra audiencia, escucharlos y pedirles su opinión. Es nuestro trabajo establecer las bases de una especie de “amistad” para que, más adelante, el resto de nuestras acciones de marketing repercutan en conseguir que los objetivos de la empresa se cumplan.

7/  Yoismo

Muy en línea con lo anterior, encontramos a esas marcas que sólo saben hablar de sí mismas y que acaban cansando a su audiencia.

Está bien que mostremos nuestras novedades y que invitemos a nuestra audiencia a probar nuestros productos y servicios, pero si pecamos de un egocentrismo desmedido como marca, lo único que conseguiremos es ahuyentar a nuestros seguidores y ganarnos (merecidamente dicho sea de paso) una reputación de marca narcisista.

Una solución para hablar de nosotros sin cansar pasa por atacar problemas que detectemos en nuestro sector y ofrecer soluciones que podemos aderezar con nuestros productos o servicios.

Otra forma de conseguirlo es haciendo que sean los propios usuarios los que hablen de nosotros, esto es, fomentando el UGC o contenido generado por el usuario.

Y si hay una marca que sabe cómo fomentar el UGC desde hace años y que lo hace de escándalo en este sentido, esa es la marca juguetera Lego.

Esta marca danesa, con su proyecto de Lego Ideas, por ejemplo, está consiguiendo que se hable de ella, está haciendo participar a sus seguidores y está logrando que más usuarios se apunten a hacer nuevas creaciones con sus piezas de construcción.

Veamos un ejemplo en Facebook que también han puesto en práctica en otras redes sociales como Twitter.

Para certificar aún más el alcance que provocan, diremos que sólo con el hashtag #legoideas en Instagram, ya han conseguido más de 80.000 publicaciones.

Syndicali te presenta la guía de conversaciones en redes sociales

Y este es solo un ejemplo del universo de acciones que han llevado a esta compañía a ser uno de los negocios más inteligentes y que mejor redirecciona el problema de yoismo en beneficio propio.

8/  No escuchar de forma activa a la audiencia

Ya hemos dicho que a la hora de generar conversaciones en redes sociales no debemos creernos los reyes del mambo y debemos aplicar la humildad y, sobre todo, la empatía para poder atraer a más seguidores y poder retener a los que hemos ido consiguiendo.

No escuchar de forma activa a nuestra audiencia, no solo provoca que se sientan ignorados, también provoca que nos perdamos todo aquello susceptible de ser utilizado a nuestro favor en nuestras propias publicaciones.

La escucha activa como técnica y estrategia de comunicación cobra cada vez más relevancia y una de sus “aplicaciones” más frecuentes en redes sociales son las diferentes opciones de resolución de conflictos que se están articulando en modo atención al cliente.

Grandes marcas como Zara lo han visto claro y ya cuentan con sus propios canales específicos de atención al cliente en redes sociales donde dar respuesta de forma directa a todo aquello que los usuarios de la marca tienen que decir.

Conversaciones en redes sociales, ejemplo de Zara

9/  Falta de respuesta a los comentarios de la audiencia

Este punto es esencial para reforzar la relación con nuestros fans. Si alguien se ha tomado la molestia de escribir una consulta o una queja sobre algo que nos atañe, lo mínimo que podemos hacer es responder.

Dejar sin contestar se percibe como mala gestión o lo que es peor como falta de valoración hacia quien ha dejado su opinión.

La importancia que tiene recibir feedback de nuestros seguidores no tiene precio y puede materializarse tanto a través de comentarios positivos como negativos.

Debemos tomar en cuenta todos aquellos comentarios negativos que nos lleguen, siempre que se hagan desde el respeto y que tengan como fin último un matiz constructivo. Ni qué decir tiene, que por medio de ellos detectaremos puntos débiles y podremos articular soluciones que quizá de otra forma no habríamos sabido ni que existían.

Debemos ser conscientes en todo momento de que los comentarios que nos dejan nuestros seguidores nos ayudan tremendamente a mejorar la calidad de nuestros productos o servicios y también hacen que nuestros seguidores sientan que estamos realmente interesados en ellos.

Tanto la escucha activa como la gestión de comentarios nos permite conseguir puntos de mejora para nuestra imagen de marca

10/ Ubicuidad y mala elección de redes sociales

Uno de los errores más comunes cuando empezamos nuestra andadura en redes sociales  es querer estar en todas ellas.

De esta forma, creamos un canal en Youtube, damos de alta un perfil en Twitter, Facebook, Linkedin, Pinterest, Instagram, etcétera.

El problema llega cuando, como ya hemos mencionado, empezamos a descuidar todas o la mayoría por falta de tiempo para atenderlas.

Por este motivo, es mejor comenzar con un par de ellas que, previamente, habremos analizado como las más idóneas para nuestros propósitos.

A saber: visibilidad, comunidad, reputación de marca, etcétera.

En función de esta decisión, empezaremos a crear publicaciones respetando la esencia de cada red social y sus reglas, y adaptándolas a nuestra línea de actuación ya predefinida.

Batería de tips para arreglar los problemas comunes en RRSS

1/ Subir fotos de portada y fotos de perfil atractivas y que representen a nuestra marca. Completar todos y cada uno de los campos de información en nuestros perfiles.

2/ Definir una personalidad y un discurso específicos para nuestra marca. Hacerlo de forma que se vea humano y nunca olvidar que las redes sociales son precisamente eso, sociales.

3/ Compartir contenido de forma fluida y adecuada a cada red social.

4/ Compartir el mismo mensaje varias veces, incluso en el mismo día en diferentes momentos, de forma que obtengamos más visibilidad y no perdamos tráfico.

5/ Recordar que nuestro contenido debe seguir las últimas tendencias: usar imágenes, gifs, vídeos y escribir textos cortos para obtener más “Me gusta, comentarios y compartidos”.

6/ Todo está relacionado con nuestra audiencia. No debemos olvidarnos nunca de ese detalle.

7/ Cubrir necesidades y ofrecer incentivos a nuestros seguidores aunque esto no implique regalar algo.

8/ No evitar las críticas. Siempre debemos responder a nuestros seguidores, ya sean consultas, buenos comentarios o críticas hechas desde el respeto.

9/ Recordar que las ventas o el éxito de nuestros negocios dependerán o serán la consecuencia de haber creado y asegurado una buena relación con nuestra comunidad. Debemos construir una relación con nuestros seguidores.

10/ No olvidar que es mejor especializarse en una o dos redes sociales que en varias si no las vamos a poder atender. Aquí tendremos en cuenta el uso de herramientas de automatización que nos ayuden a optimizar nuestros tiempos de trabajo para programar publicaciones.

¿Cómo dinamizar conversaciones y generar engagement en redes sociales?

En este artículo nos centraremos en 5 sencillas formas de dinamizar nuestras conversaciones y generar un mayor engagement en redes sociales.

1/ Hacer preguntas

Este es un recurso que nunca falla. Si en nuestras piezas de contenido en redes sociales invocamos a la audiencia a responder una pregunta, esta se verá automáticamente tan involucrada como tentada a responder. Y eso es precisamente el objetivo de esta simple estrategia, que respondan, que opinen y que, posiblemente, otros opinen de las opiniones que se han ido dejando.

Toda una bola de nieve que tiene como resultado nuestro objetivo, esto es, dinamizar la conversación.

Por otro lado, puede servirnos como testeo de lo que opinan nuestros seguidores y, como ya hemos dicho a lo largo de este post, saber lo que opina nuestra audiencia es un mapa del tesoro para nosotros.

2/ Usar el humor

Esta es otra técnica que, generalmente, no falla. Todos buscamos ese momento en el que una publicación “relajada” puede llamarnos la atención y provocarnos lo suficiente como para contestar. En un mundo cada vez más competitivo y más exigente, encontrarnos con contenidos que supongan un bálsamo de tranquilidad por medio del humor puede ser el detonante de un sinfín de comentarios que nos ayuden a aligerar la tensión.

3/ Usar el lado más personal

No lo podemos negar, por mucho que nos empeñemos, los contenidos aderezados de un toque personal funcionan. Aquí el ingrediente clave se llama empatía.

Así, las publicaciones con historias reales de nuestros empleados o de acciones de nuestra marca ayudan a que la respuesta por parte de la audiencia sea elevadísima.

Un claro ejemplo lo tenemos en el lanzamiento de este mismo proyecto de Syndicali y en la respuesta obtenida en una de las publicaciones que pusimos en marcha para dar a conocer que el proyecto estaba en la calle.

Más de 700 visualizaciones acompañadas de comentarios y recomendaciones que extendían la bola de nieve de la información que queríamos transmitir.

Cómo dinamizar conversaciones en redes sociales como LinkedIn

4/ Servirse de frases inspiradoras

No podemos negar que las frases inspiradoras funcionan bien en redes sociales.

Que alguien nos haga llegar una cita que encaje a la perfección con el momento personal o profesional que vivimos, nos lleva a sentirnos identificados y, como mínimo, a contar que lo estamos.

Todos queremos nuestro minuto de gloria para acogernos a algo que resuena y con lo que nos sentimos plenamente identificados.

5/ Compartir contenido relevante

Y llegamos a la piedra angular, a la madre de todas las madres, al santo grial de lo que deben ser los microcontenidos en redes sociales.

Porque podemos compartir citas inspiracionales o no, podemos usar el humor o no, podemos ponernos personales o no, podemos hacer preguntas o no pero lo que tenemos que hacer sí o sí, es compartir contenido de calidad, de valor o relevante.

Lo podemos llamar como queramos, pero el resultado es el mismo, contenido que aporte algo a nuestros usuarios y que escape de la mediocridad, porque en el momento en que no apostamos por la calidad y por el valor, vendemos nuestra alma al diablo y pasamos a formar parte del ejército de almas en pena que vagan por las redes sociales, de esas almas en pena que no destacan y que están abocadas a caminar entre sin destino al que llegar en las tinieblas sociales.

Y esto no es lo que queremos, ¿verdad? Nosotros lo que queremos es entrar en el paraíso de los microcontenidos que todo el mundo quiere leer.

Conclusión

Generar conversaciones en redes sociales que reporten resultados nunca ha sido una cuestión baladí y menos en un momento en que las redes sociales son un escaparate usado por millones de personas que tienen ganas de conversar y que no siempre saben cómo hacerlo.

Cuando estas conversaciones no son por hobby sino profesionales, la importancia de que sean acciones perfectamente medidas es mucho mayor, sobre todo, cuando hay una serie de objetivos que se quieren lograr y la empresa se juega mucho, por no decir todo, en esta tarea.

Poner al frente de las conversaciones en redes sociales a profesionales de altura que sepan como manejarlas es responsabilidad de las marcas.

Que las conversaciones en redes sociales transmitan el mensaje corporativo es responsabilidad de dichos profesionales que tendrán que publicar por y para que la empresa alcance las metas perseguidas.

Y ahora dinos, ¿cómo manejas las conversaciones en redes sociales en tu negocio? ¿Te sirves de algún truco en especial? Te esperamos para conversar en los comentarios.