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La disfonía en niños

Esther Navarro

Aunque no suele ser importante, si es una alerta de trastornos en las cuerdas vocales

La disfonía en niños es, después de las laringitis por procesos catarrales, el principal motivo de consulta a los especialistas en Otorrinolaringología. La mayor parte de estas disfonías se deben a la presencia de nódulos en las cuerdas vocales, producidos por el sobreesfuerzo que realizan los menores al hablar.  

El ruido ambiental y, concretamente, el que se produce en escuelas infantiles y colegios, es la amenaza más evidente para la voz de nuestros hijos. Según un estudio difundido por la Unidad de la Voz del Hospital de Manises (Valencia), la mitad de la población en edad escolar presenta trastornos provocados por el sobresfuerzo de elevar la voz por encima del estridente murmullo de la clase, el recreo o el comedor.

La disfonía, que no es más que la pérdida de la calidad de la voz, no es una patología en sí, es el síntoma que producen varios problemas localizados en las cuerdas vocales.  Carlos Ramírez, médico otorrinolaringólogo y coordinador del Servicio de ORL del Hospital Vithas Nuestra Señora de América en Madrid, confirma que los gritos y el sobreesfuerzo en ambientes ruidosos favorecen la aparición de los nódulos en las cuerdas vocales.

Para los padres, educadores o monitores de sus actividades extraescolares, la alerta siempre va a ser la disfonía o afonía –pérdida completa de la voz-, sobre todo, en el caso de que persistan por más de siete o diez días.

Llegado ese momento, se hace absolutamente obligatorio pasar por la consulta del pediatra, quien valorará la necesidad o no de derivarnos al especialista en Otorrinolaringología.

Tratamientos foniátricos y logopédicos

Los nódulos son generalmente dos formaciones simétricas en las cuerdas vocales que impiden que éstas cierren bien y durante su mecánica se fugue un poco de aire. Esto provoca una mala calidad de la voz que se hace evidente al oído.

Carlos Ramírez asegura que “más allá, en los niños no suelen presentar más complicaciones y se resuelven muy bien con tratamientos foniátricos o logopédicos, es decir, con rehabilitación de la voz, sin necesidad de cirugía”.

La emisión de la voz tiene un factor eminentemente muscular. Una serie de músculos que se mueven para que nosotros podamos hablar. Por tanto, la rehabilitación consiste en reaprender a ubicar y ejercitar esos músculos de manera adecuada: colocar bien el cuello y los hombros y entrenar la laringe para que funcione de manera coordinada y correcta, sin forzarla.

Artículos redactados por periodistas de salud, Esther Navarro

Ese entrenamiento, que suele desarrollarse de forma bastante amena y divertida para ellos, facilitará que los niños no vuelvan a repetir errores a la hora de hablar. Eso supone aprender a comunicarse sin gritos ni sobreesfuerzos, en lugares tan habituales para sus juegos y su día a día como los parques, los campos y canchas deportivas o el mismo colegio.

Dentro del entorno y la jornada escolar, los especialistas coinciden en señalar el comedor como el lugar donde el bullicio se hace más estridente e insoportable. Sea por las deficiencias en la construcción y diseño de estos entornos o por el hacinamiento que se da en la mayoría de los colegios, la cuestión es que los comedores escolares son el lugar que registra el nivel más alto de decibelios.

En el comedor escolar

Un estudio de la Fundación Mapfre, sobre los riesgos en entornos educativos, concluye que los colegios en España aprueban con nota alta en seguridad y progresan adecuadamente en orden, limpieza y promoción de la salud.

Sin embargo, el suspenso es merecido en el control del nivel de ruido. En el 60 por ciento de los centros que fueron objeto del estudio no existen medidas internas para prevenirlo.

Marta Rodrigo, responsable de Calidad de Alcoín, empresa gestora del Servicio de Comedor en más de cincuenta colegios públicos y privados de la Comunidad de Madrid, lo explica perfectamente. El ruido “es un riesgo significativo, asociado al puesto de trabajo de nuestro personal de comedor, que además afecta a los menores que damos servicio, en la medida que los escolares, de forma en la mayoría de los casos inconsciente, elevan y sobre elevan la voz por encima del alboroto para hacerse oír”.

En este sentido, Marta Rodrigo afirma que reducir el ruido es uno de los objetivos de su intervención, más allá del servicio de comida. “Lo ideal sería –precisa-  actuar sobre el medio de propagación, durante la construcción, utilizando materiales que absorban el sonido, por ejemplo”.

Pero de momento no es una preocupación muy extendida ni existe protocolo alguno marcado desde las administraciones, así que las medidas se centran sobre la principal fuente de emisión: los niños.

A juicio de esta experta, que a diario visita decenas de colegios, es importante para todos  que la comida se desarrolle en un entorno saludable y confortable, por tanto, en función de las características de cada centro, la empresa utiliza una combinación de sistemas con el objetivo de minimizar el ruido.

Las intervenciones se centran en el establecimiento y comunicación de normas, como alzar la mano para comunicarse con la monitora o no arrastrar las sillas; en el menaje y los útiles del centro, priorizando las vajillas de policarbonato, en vez de las metálicas, y calzando las sillas con protectores de goma; en los turnos de servicio, siempre que las dimensiones, horarios y número de escolares lo permitan; en herramientas como el ‘Semáforo del  Ruido’, que alerta con el rojo cuando se supera el límite permitido, y, por último, en el Proyecto de Recreo y Ocio, que hace hincapié en la educación integral de los menores.

Además en Alcoín, los trabajadores reciben formación relativa a paliar los efectos nocivos del ruido y lo hacen desde el Programa de Prevención de Riesgos Laborales y desde el propio Manual del Monitor, una guía para el desarrollo eficaz del trabajo.

Consejos para cuidar la voz

Aún así, es posible que las medidas adoptadas por los servicios de comedor de los colegios no surtan el efecto deseado.

Sabemos ya que el principal agente externo que amenaza la salud de las cuerdas vocales de los niños es el ruido y, por tanto, habrá que vigilar que nuestros hijos no levanten la voz por encima del bullicio en cualquier entorno.

Sin embargo, también  conviene tener en cuenta algunas medidas higiénicas y hábitos que preservarán la calidad de su voz y que nos resultarán útiles para todos:

  • Mantener el ambiente de nuestra casa discretamente húmedo, para evitar la sequedad de la garganta (faringe y laringe).
  • Evitar los cambios bruscos de temperatura tanto exterior como en el interior, vigilando que no tomen alimentos y bebidas excesivamente frías cuando hace calor o muy calientes cuando venimos de la calle.
  • Hidratarse mucho, sobre todo con agua.
  • Abrigarse y mantener a una temperatura óptima el cuello, utilizando sobre todo prendas tipo bufanda,  que nos cubren la boca y filtran el aire frío cuando salimos al exterior.
  • Dieta equilibrada de vitaminas, proteínas… Que no haya ningún déficit alimentario que condicione situaciones de riesgo como los procesos catarrales.
  • Una vez que ha aparecido la disfonía, abstenerse de hablar y, sobre todo, de susurrar, que, aunque nos cueste creerlo, es aún más perjudicial para nuestras cuerdas vocales, porque produce irritación por frotamiento.
  • Evitar hablar por teléfono, una vez aparecida la disfonía, porque inconscientemente es cuando más forzamos nuestra voz.

Otras patologías otorrinolaringológicas en niños

Existen muchas patologías en pediatría otorrinolaringológica y bajas posibilidades de que se produzcan. Según el otorrino Carlos Ramírez, en niños muy pequeños, recién nacidos, aunque  infrecuentes, pueden aparecer laringomalacias o traqueomalacias que, a pesar del nombre rimbombante, son trastornos benignos que suelen remitir con el crecimiento.

En ambos casos se pueden considerar trastornos por la inmadurez de los cartílagos. Cuando pasa el aire por la tráquea o la laringe, el cartílago no tiene capacidad suficiente para sostener los tejidos de alrededor y se hunde, lo que provoca ruidos durante la inspiración o lo que es lo mismo, una disnea inspiratoria.

Artículos sobre salud, Esther Navarro

Hace ruido porque cuando inspira profundo la tráquea se cierra y eso produce un pitido. Esto no afecta a la calidad de la voz y se suele resolver solo. Únicamente en casos muy extremos se necesita una pequeña intervención quirúrgica previa.

Otras patologías comunes son las derivadas del crecimiento excesivo de las vegetaciones y las amígdalas, que son los órganos de defensa que tenemos en la entrada de la nariz y de la boca. Cuando crecen pueden provocar problemas infecciosos y de vecindad sobre los oídos y la propia respiración.

Carlos Ramírez explica que los criterios establecidos hoy para extirpar o no las vegetaciones o las amígdalas son muy claros. “Tener por encima de siete cuadros de amigdalitis o adenoiditis (vegetaciones) al año supone la valoración de la cirugía para evitar complicaciones con otros órganos”.

ESTHER NAVARRO

Periodista y Máster en Comunicación Corporativa e Institucional Digital. Especialista en redacción y corrección de textos periodísticos, técnicos y de empresa y del ámbito sanitario y social. Actualmente Responsable de Comunicación e Imagen Institucional en una fundación internacional. Miembro de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) y la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

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