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SI TE GUSTA ESTAR EN TU PIEL, NO LA ESTROPEES CON LA PROTECCIÓN SOLAR INADECUADA

Isabel Navarro Ibáñez

“Ponte protector solar”. ¿A qué te suena esta sugerencia/imperativo (según con el tono que lo hayas leído)?

Puede que pensar en esa sustancia blanca y pegajosa te haga viajar en el tiempo, hasta los largos veranos de tu infancia, y en el espacio, a una playa abarrotada. Y rememorar a tu madre, embadurnándote de crema por todo el cuerpo.

Puede que la nostalgia te embriague, pero seguro que no es un recuerdo demasiado grato. El protector solar en tu infancia sólo significaba retrasar el momento del baño o al juego playero. Y todo el mundo sabe que el tiempo es oro, sobre todo en verano.

“Wear sunscreen”. Estas dos palabras significan justo eso, “ponte protector solar”, pero quizá tu mente te lleve a un lugar diferente al verlas. Nos referimos al vídeo que se hizo súper viral en los primeros 2000 (aunque es de 1998), rodado por Baz Luhrman (director de películas como Moulin Rouge!, entre otras) con un guión publicado previamente en el Chicago Tribune.

Un vídeo motivacional de antes de que existiese el coaching, en el que una voz en off con la oportunidad de darte un único consejo te instaba a ponerte protector solar. Así de importante es. Aunque sea tu último día sobre la faz de La Tierra, ponte crema.

Ha llovido mucho desde aquel vídeo, justo 20 años, y aunque dice el bolero que “20 años no es nada”, lo cierto es que estos han dado para mucho. Como mínimo, para concienciarnos sobre la materia.

Ahora sabemos (nuestras madres lo sabían hace mucho más, como siempre) que la importancia del protector solar es capital y que deberías ponértelo durante todo el año. Al menos en las partes del cuerpo que están siempre expuestas a la radiación (cara, cuello y manos).

Porque, aunque el sol pega con más fuerza durante el verano (por su cercanía con La Tierra), sus rayos nos afectan todo el año. También cuando el cielo está nublado (sí, como suponías no es un bulo eso de que en los días con nubes es cuando más color se coge).

Pero vamos por partes. Aquí hemos venido a hablar de protección solar porque llega el verano y hay que ponerse al día. Cada vez hay más información al respecto y las novedades proliferan a cada paso del mes de junio, por lo que urge hacer una recopilación de todo lo que sabemos y de los productos que nos ayudarán a protegernos de ahora en adelante.

Rayos ultravioleta: bonito color, desastrosas consecuencias

Hay dos tipos de rayos solares dañinos para nuestra piel: los UVA y los UVB. Los primeros son los más conocidos, por protagonizar las escenas de bronceado en los centros de estética. Pueden provocar cánceres cutáneos y dañar el ADN de las células de la piel a largo plazo.

Pero también, por su actuación más superficial, envejecen prematuramente la piel, haciendo que ésta pierda colágeno y elastina, lo que genera arrugas y manchas.

Por su parte, los rayos UVB tienen más energía y afectan directamente a las capas más internas de la piel, por lo que son, si cabe, aún más peligrosos. Están detrás de las quemaduras solares y de la mayoría de los cánceres cutáneos.

Contenidos para empresas de belleza y salud, Isabel Navarro Ibáñez

Parece obligatorio buscar una crema de amplio espectro, que nos proteja de ambos tipos, independientemente de tu tipo de piel.

Es cierto que las personas más blancas y con pecas son más propensas a quemarse la piel con el sol y que, si tomas medicamentos a menudo, anticonceptivos, por ejemplo, debes fijarte en sus efectos secundarios porque pueden disminuir la protección.

Pero nadie, por mucha melanina que tenga, está libre de los daños que causa el astro rey a largo plazo. Así que cuidado.

Lo que debes evitar

Los filtros químicos, potencialmente peligrosos según la OMS, y los disruptores endocrinos, en general. Estas dos palabras esconden muchos ingredientes relacionados con alteraciones del sistema hormonal y enfermedades como la diabetes tipo 2, la obesidad, daños al feto durante el embarazo e, incluso, algunos tipos de cáncer.

En particular, nos estamos refiriendo al palmitato de retinol, la benzocaína, el homosalato, las benzofenomas, los parabenos y el octisalato. En concreto este último también tiene efectos adversos en la fauna marina.

Y es que esto es algo muy importante. En muchas ocasiones, las cremas que tanto nos protegen son muy perjudiciales para los peces, las algas y los corales marinos. Por eso debemos concienciarnos para no causar un impacto demasiado grande e irremediable en la naturaleza.

¿Cómo? Sustituyendo los nocivos filtros químicos por filtros físicos y esperando unos minutos después de ponernos la crema y antes de bañarnos. Ya sabemos que a veces no apetece, pero es necesario para que la piel absorba la crema para que ésta no se quede en la superficie del agua nada más bañarnos.

Porque eso daña al mar, pero también inutiliza tu protección. Por mucho que en la etiqueta diga “waterproof” o “water resistant”, si no esperas unos minutos, el agua se llevará todo.

Un protector solar que no te dañe (ni tampoco a la naturaleza)

Para protegerte del sol este verano tienes tres opciones: taparte (de la cabeza a los pies, con sombrero, gafas de sol y ropa), no salir de debajo de la sombrilla en toda tu jornada playera o ponerte protector solar. Pero no uno cualquiera, ¡no todo vale!

Para empezar, es importante recordar lo que ya sabemos: es mejor evitar el sol a determinadas horas (las del mediodía).

Además, la exposición solar prolongada tampoco es recomendable. Pero sabemos que en verano nos volvemos todos un poco más laxos con el comportamiento así que el máximo imperativo que debes tener en mente es ese con el que abríamos el artículo: ponte protector solar.

Uno bueno, que contenga óxido de zinc o dióxido de titanio (siempre que su concentración sea inferior al 5,5%).

¿Cuál es el problema? (Siempre hay uno…). Pues que para que estos ingredientes sean del todo protectores y nada dañinos, tienen que estar presentes en un formato superior al de las nanopartículas, porque pueden penetrar en nuestro organismo y alterar el tejido celular.

Pero si esto ocurre, serán más difíciles de extender sin que quede demasiado pastoso y blanco (justo como en nuestro recuerdo de la infancia). Y sabemos que eso nos preocupa, así que hemos preparado una lista con los cinco mejores protectores solares del mercado.

Suena pretencioso, pero es que son muy buenos.

Crema Solar Corporal, de Freshly Cosmetics. Una textura agradable, biodegradable y respetuosa con la fauna y flora marina combinada con filtros físicos naturales sin partículas nano.

Fluido 50 SPF tacto seco, de Avéne. No sólo carece de disruptores endocrinos, sino que también es una marca que se está tomando tan en serio el cuidado medioambiental que está destinando parte de sus beneficios a replantar corales. Para la cara, dentro de la misma línea, tienen la opción de Cleanance, muy recomendada para pieles grasas.

Plant Stem Cell Antioxidant Sunscreen, de Mádara. Está hecha con óxido de zinc y es apta para todo el cuerpo. Además, no deja rastro blanco.

Línea Bio Beauté, de Nuxe. Contiene filtros minerales totalmente ecológicos, hechos con ingredientes tan naturales como el mango y la manteca de karité.

Protección Alta, de Safe Sea. Esta marca está creada exclusivamente para cuidar los océanos, mientras que protege tu piel de los rayos UVB, de los UVA y hasta de las medusas.

Alternativas alimenticias a la crema, ¿hay?

Últimamente se han puesto muy de moda los suplementos alimenticios que ayudan a broncearte. Y los hay de varios tipos. ¿Qué hay de utilidad en esas pastillas que prometen un bronceado más rápido y duradero?

Los suplementos que se promocionan como generadores de bronceado sin necesidad de tomar el sol contienen aditivos de color, al estilo de los beta-carotenos que dan a las zanahorias su característico tono naranja.

¿Funcionan? Sí. Pero no son recomendables ya que pueden resultar perjudiciales para la vista, el hígado y la piel, según la American Cancer Society.

Salud y belleza, artículos por Isabel Navarro Sánchez

También hay pastillas que se venden como aceleradores del bronceado que preparan el cuerpo para hacerlo más receptivo a los rayos solares.

En este caso, no sólo son poco aconsejables por carecer de eficacia demostrada, sino que pueden resultar perjudiciales para la salud. Ante la duda, si entre sus ingredientes aparece la tirosina aminoácida o alguno de sus derivados, recházalos, porque pueden llegar a afectar incluso a tu metabolismo.

Por otro lado, sí que existen unas pastillas que ayudan a conseguir un bronceado que puedes tomar (e incluso debes).

Porque quizá no consigas un moreno en menos tiempo ni más duradero, pero sí más sano. Son suplementos alimenticios que protegen a tus células desde el interior y preparan la piel para la exposición solar.

En concreto funciona Arkosol Intensivo, de Arkopharma, que combina selenio, vitamina E, aceite de argán y de sésamo. Eso sí, es un complemento de la crema protectora, no es un sustituto. Recuerda que el protector solar es siempre obligatorio.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan las opiniones de Syndicali ni de los miembros de su equipo directivo.

ISABEL NAVARRO IBÁÑEZ

Soy periodista y creadora de contenidos. Puede parecer lo mismo, pero no lo es. Me apasiona la cultura, la moda y estar al día en todas las tendencias (del tipo que sean). Ante la escasez de rigor que prima en la comunicación, apuesto por la investigación, la dedicación y el contraste. Calidad siempre antes que cantidad, aunque, como decía Mae West, “lo bueno, en exceso, puede ser maravilloso”.

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