0 elementos
+34 657 818 109 / +34 666 734 744contacto@syndicali.com

Cómo se puede reformar la Constitución española

Santy Torres Pestano

Apenas cuatro artículos, menos de 300 palabras, regulan uno de los aspectos más candentes de la política española: la reforma constitucional. La Carta Magna, de 1978, posee unas normas muy específicas y estrictas sobre cómo puede ser modificada.

La pregunta que sobrevuela siempre a los ciudadanos suele ser la misma: ¿es realmente tan complicado reformar este documento? Analizamos cómo se puede realizar este procedimiento de forma legal y te descubrimos si existe algún precedente en España.

¿Quién puede modificar la  Constitución?

España, como otras muchas democracias occidentales, divide el orden del país en tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. El último, como es de esperar, es administrado por los jueces y magistrados.

El ejecutivo es el Gobierno que ha sido elegido en las urnas ya sea por mayoría o por acuerdos de las formaciones políticas. El poder legislativo recae en las Cortes Generales, es decir, el Congreso y el Senado, donde se encuentran tanto diputados y senadores del Gobierno como del resto de partidos.

Entendiendo esta división de poderes, se hace lógico que el peso de la reforma constitucional recaiga en el poder legislativo. El Gobierno –ejecutivo-, también puede proponer modificar la Carta Magna, pero precisará gran apoyo parlamentario para lograrlo. ¿El motivo? Se entiende que el poder legislativo emana del pueblo y, por tanto, éste debe decidir en su conjunto y por consenso si acepta el cambio.

Dos tipos de reformas constitucionales

Cuando un partido o grupo de formaciones plantean una reforma del texto constitucional se pueden dar dos casos:

  • Reforma agravada: Cuando se trata de una renovación total del texto, o un cambio que afecte a la Corona –Título II-, los Derechos y Deberes fundamentales –Título I- o al Título Preliminar –donde se establece la monarquía parlamentaria, la bandera, la capitalidad del Estado en Madrid, la indivisibilidad del país etcétera-.
  • Reforma parcial: Conocido como procedimiento ordinario de reforma, se trata de una revisión de algunos artículos siempre que éstos no estén contemplados en los apartados citados anteriormente.

Así se inicia una reforma parcial de la Constitución española

Reformar la constitución no es sencillo, pues requiere de la unión de un volumen importante de apoyos. En el caso de la reforma parcial, el número de votos necesarios está regulado en el artículo 167 de la Carta Magna.

Santiago Torres Pestano, creación de artículos para empresas

En este caso, el proyecto de reforma se emite tanto al Congreso como al Senado. En cada Cámara deberá ser aprobado por mayoría de tres quintos, es decir, al menos 210 diputados y en torno a 160 senadores. *NOTA: El número de senadores puede variar ya que a diferencia del Congreso, que siempre cuenta con 350 diputados, el Senado varía en función al censo de población en el momento de celebrarse las elecciones. En las últimas legislaturas, ha habido 266 senadores.

¿Y si no hay acuerdo entre Congreso y Senado?

Si todo sale bien y se han logrado los apoyos necesarios, la reforma sale adelante. Pero… ¿y si alguna de las Cámaras vota a favor y la otra no obtiene la mayoría de tres quintos? La Constitución también contempla este escenario.

“Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtener mediante la creación de una Comisión de diputados y senadores”, dice el texto de 1978. El objetivo de este grupo será elaborar un documento que ayude a estrechar lazos para volver a votar nuevamente.

La nueva votación podría dar la victoria necesaria o podría fallar nuevamente. Sin embargo, la reforma podría ser aprobada si cumple lo siguiente: mayoría absoluta en el Senado y mayoría de dos tercios en el Congreso. Por tanto hacen falta 134 senadores –aproximadamente- y 233 diputados, esto significa que precisa de menos apoyo en la Cámara Alta, pero requiere de mayor acuerdo en el Congreso. Es la última forma de conseguir que el proyecto se apruebe.

Referéndum opcional en la reforma parcial de la Constitución

Una vez recibido el visto bueno, la revisión ha de ser firmada por el Rey y publicada en el Boletín Oficial del Estado del día siguiente.

Sin embargo, siempre hay un ‘pero’. Existe un plazo previo de quince días antes de que el texto llegue al Jefe de Estado. En este tiempo, los diputados y senadores pueden solicitar un referéndum para que sea la ciudadanía la que ratifique la modificación de la Carta Magna. Bastará con que apenas un 10% -unos 35 diputados- lo pidan para que esta consulta popular salga adelante. En cualquier caso, se trata de un proceso es opcional, si los políticos no lo solicitan, la reforma saldría adelante si cumple con los apoyos necesarios en las Cortes Generales.

¿Cuántos votos hacen falta para una reforma agravada?

Y le llega el turno a la reforma agravada de la Constitución, un procedimiento aún más complicado si cabe. ¿El motivo? Como afecta a los principales artículos que vertebran la Carta Magna, se requiere más apoyos y un trámite muy arduo y prolongado en el tiempo.

El artículo 168 fija el mecanismo. Se establece la necesidad de conseguir una “mayoría de dos tercios de cada Cámara”, lo que supone un total de 233 diputados y unos 177 senadores. Por tanto, un consenso mayor que en cualquiera de las opciones contempladas en la reforma parcial.

Elecciones generales para una reforma agravada

La complicación versa en que no basta con conseguir los apoyos en las Cortes una única vez, habrá que hacerlo hasta en dos ocasiones.

La Constitución establece que si el Congreso y el Senado logran el amplio acuerdo necesario para reformar la Carta Magna se ha de proceder a “la disolución inmediata de las Cortes”. Esto significa, por tanto, la convocatoria de elecciones para elegir nuevos diputados y senadores.

Santiago Torres Pestano, periodista especializado

Los nuevos políticos elegidos deberán ratificar que están de acuerdo con la decisión tomada por las anteriores Cortes y, si es así, iniciar el estudio y debate de la reforma. Una vez más, se requiere mayoría de dos tercios en las dos Cámaras -233 diputados y unos 177 senadores-.

Referéndum obligatorio en la reforma constitucional agravada

Un paso más allá. La reforma ha conseguido los apoyos parlamentarios, se han convocado elecciones y las nuevas Cámaras también han logrado el consenso. El procedimiento no acaba aquí. Ahora se hace indispensable consultar al pueblo si está de acuerdo o no con este cambio.

La reforma se someterá a referéndum y, de salir exitoso, entonces sí se podría hablar de una reforma aprobada la cual debería publicarse en el BOE.

Por tanto, se entiende que este tipo de modificaciones tienen un camino bastante largo para salir adelante ya que se requiere apoyo político hasta en dos ocasiones y de la propia ciudadanía también en dos ocasiones: elecciones y referéndum.

¿Se ha modificado alguna vez la Constitución?

Pese al complicado procedimiento de la reforma constitucional, el mecanismo se ha logrado poner en marcha con éxito hasta en dos ocasiones. Si bien es cierto que siempre se ha tratado de un cambio ordinario, nunca agravado.

La primera ocasión fue en el año 1992 y logró el apoyo de hasta 332 diputados: PSOE, PP, Convergencia i Unió, CDS, Izquierda Unida y PNV. Por aquél entonces, la Unión Europea aprobaba el Tratado de Maastricht que regulaba los derechos fundamentales de todos los ciudadanos de la UE.

La Unión exigía que cualquier ciudadano europeo tuviera la oportunidad de presentarse a elecciones en los países en los que residía, independientemente de que fuera nacional de ese Estado o no. Sin embargo, el artículo 13.2 de la Constitución española guardaba este derecho exclusivamente para españoles. Por este motivo, tuvo que ser modificado.

Contaba con los apoyos necesarios y no se pidió referéndum por lo que la reforma salió adelante y fue firmada por el Rey Juan Carlos I ese mismo año.

La segunda y última modificación llegó en 2011, a propuesta del entonces presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Con motivo de la crisis económica, y para tratar de paliar males futuros, se propuso limitar el déficit presupuestario en la Constitución para que ningún Gobierno pudiera gastar más de lo fijado por Ley.

Se creó así el ‘principio de estabilidad presupuestaria’, el cual fue aprobado por 321 diputados PP-PSOE. El artículo 135, modificado, establece normas como la siguiente: “El Estado y las Comunidades Autónomas no podrán incurrir en un déficit estructural que supere los márgenes establecidos, en su caso, por la Unión Europea para sus Estados Miembros”.

Este cambio tampoco fue sometido a referéndum ni precisó de la convocatoria de elecciones al no afectar a los Títulos cruciales de la Constitución.

Más allá de estas dos veces, durante los pasados 40 años no han tenido lugar otras reformas de la Carta Magna. Como suelen decir los expertos en Derecho Constitucional, la Ley de Leyes se protege a sí misma y fue concebida con un mecanismo de blindaje muy potente. Sólo un consenso muy amplio de la sociedad y las propias formaciones políticas podrían modificar a fondo su estructura y principios.

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no necesariamente reflejan las opiniones de Syndicali ni de los miembros de su equipo directivo.

SANTY TORRES PESTANO

Observar para atraer ideas, leer para aprender y redactar para difundir. Soy Santy Torres, periodista. Nunca tuve claro mi vocación, pero sabía algo: me apasionaba escribir. Así empezó esta historia que me ha llevado a dejar mi firma durante más de cinco años en medios como RTVE, One Magazine, eCartelera o Diario de Avisos. ¿Mi lema? Enamorarse de un tema es vital para hacerlo interesante.

Turismo y ocio

Periodismo multimedia

Jurídico y legal

Salud y bienestar